Fractura por estrés.-

 

Fractura por estrés

 Fractura de Estrés

A diferencia de las fracturas comúnes, que pueden darse en otros deportes con una acción más o menos violenta, en el corredor puede originarse una fractura ósea como resultado de pequeños traumatismos repetitivos. Normalmente suele ocurrir en corredores cuyos huesos son demasiado débiles.

La tibia parece ser el más vulnerable a este tipo de fracturas, después los metatarsos, el peroné, el fémur, el hueso del tobillo y el pubis. El dolor que se puede apreciar en este tipo de fracturas es soportable tanto en reposo como caminando, pero al realizar la carrera resulta insoportable.

Su diagnostico es bastante sencillo:

– La lesión aparece de forma súbita.
– El apoyo sobre una sola pierna, en la fractura de la pelvis, puede ser imposible.
– Se siente una extrema sensibilidad, localizada en el hueso al presionar la zona afectada.
– La lesión se cura por si misma tras unos meses de absoluto descanso.

Respecto a la curación de este tipo de fracturas se puede decir que contra más alejada este del centro de gravedad más fácil y breve será dicha curación. La confirmación del diagnostico puede realizarse principalmente por dos métodos:

Por rayos X: son poco efectivos si la exploración se realiza antes de haber pasado tres semanas desde la lesión inicial, pues la fractura es demasiado pequeña para reflejarse en la imagen. Solamente con la formación del hueso nuevo, al ser más denso que el antiguo, la fractura muestra una línea en los rayos.

Escanner: sólo es necesario si la lesión no se cura en un periodo de 5 semanas para los huesos pequeños o de 12 para los más grandes, o bien, si el corredor vuelve a recaer en la lesión a las pocas semanas de reiniciar sus entrenamientos. Estas no son características de una fractura de estrés y habría de realizarse una evaluación completa para descartar otro origen posible.

Factores de riesgo.

Corredores novatos que aumentan su carga de entrenamiento de forma súbita.

– Un exceso de competiciones durante muchos meses. Aumento excesivo de kilometraje, pues los músculos están mas fatigados y con menos posibilidades de absorber el choque, función que pasa a los huesos.

– Zapatillas excesivamente duras.

– Pie con arco plantar alto que no absorbe correctamente el choque y se asocia con fracturas del fémur y metatarso. Pie con arco plantar bajo, con pronación, que realiza una función biomecánica incorrecta en la parte baja de la extremidad.

– Desigualdad en la longitud de piernas.

– Entrenamiento por terrenos excesivamente duros.

El tratamiento requerido para este tipo de lesión es un descanso de 6 a 12 semanas. Al ser fracturas poco inestables no requieren ser escayoladas, pero algún vendaje de tipo funcional puede ayudar en las primeras semanas después de la lesión.

En términos sencillos, una fractura por estrés es una falta  de  continuidad  en el  tejido  óseo,  grieta muy delgada que se puede producir en los huesos después de un uso repetido o prolongado, y entre los maratonistas o corredores, los sitios más comunes donde se produce es en la  tibia, hueso  de la pierna (pantorrilla).

 

 Fuente: mundoatletismo.com

 

 

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